viernes, 19 de marzo de 2010


Por lo que se deduce de los testimonios de Fernando Castro Flórez y los posteos de Domingo Sánchez Blanco, tanto la carrera artística como la propia vida personal de Cagón & Crista, ha pasado por todas. Qué duda cabe, cuando debemos lidiar, día a día, con un montón de mierdas. Por eso, el tributo a Cagón & Crista debe ser como esos dobles bombo metaleros. O los taconeos en la lavadora, cajón cetrifugado y estilita coleóptero mediante. Temperamentales e irascibles. Invocando (como en esta ocasional imagen, desde el Cementerio General de Santiago) la ruta piscoleada y siempre actualizada de enemigos personales de todo bizarro. Por eso debo asegurarme que nada interfiera con los Cagones en un necesario y urgente tour por las Antillas Andinas.

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